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La licantropía es la capacidad de transformarse en lobo durante la luna llena. Es considerada una maldición dolorosa, una incapacidad con la sociedad y un hecho a destacar, por otros es considerado un don de la naturaleza, un poder exclusivo para unos pocos y un potencial a desarrollar en la sociedad. Es, en términos objetivos, una enfermedad incurable.

Origen y leyendas Editar

Desde el origen de los tiempos, la licantropía temida por los pueblos de todo el mundo. Literalmente significa “hombre lobo” en griego, proviniendo de las palabras “lycos” “ánthropos”, aunque también podría derivarse de “podos”, siendo “el lobo que anda”. Esto señala que ya en la Antigua Grecia existía la leyenda de los hombres que se transforman en lobos, apareciendo mencionados en obras tan características como la Ilíada o la Metamorfosis de Ovidio. Por lo que se sabe, se utilizaba para designar a enfermos mentales, aunque existe una leyenda que origina a los hombres lobos como una maldición de Zeus sobre Licaón y sus hijos, un castigo por sacrificar a los hijos de los dioses y comerse sus entrañas.

Así se da origen a una raza maldita que perdura hasta nuestros días. Ha sido motivo de películas e historias muggles, cuentos de noche para los niños y terror para los más mayores. Es una amenaza frecuente ante los malos comportamientos de los pequeños.

Una de las leyendas que más contadas es la del Viejo Lobo. Es la historia de un gran mago, de un enamorado que encontró a su amada investigando, consiguiendo un obsequio nuevo cada día con el fin de conquistarla. Repitió el ritual durante los veintiocho días del ciclo lunar, regalándole flores exóticas y únicas, matando bestias por ella o demostrándole lo poderoso que era para atraer su atención. Era el mago más poderoso y hábil de su época, por lo que el último día del ciclo se decidió a hacer un ritual mágico para regalarle la luna. 

Su soberbia tuvo castigo, aunque su ritual no funcionó. La mujer había tratado de detenerle, pero él ansiaba su atención y decidió continuar con su magia. Pero las apariencias engañan y esa misma noche, la mujer mostró su verdadero rostro, uno tremendamente poderoso que castigó al mago por su comportamiento e irracionalidad. Le obligó a convertirse en una bestia cada noche de luna llena, perdiendo su capacidad mágica y todo aquello en lo que había sobresalido, siendo una criatura sin raciocinio e impulsada solamente por su naturaleza. La mujer, de origen desconocido, desapareció y no volvió a aparecerse jamás; muchos dicen que pudo ser una encarnación de la luna, otros que era una criatura del Otro Lado… Un misterio por resolver.

El mago se convirtió en el Viejo Lobo. Huyó y trató de comprender lo que le había pasado, se alejó de sus seres queridos y allegados, olvidó sus investigaciones y trató de buscar a su amada para revertir la maldición. Nunca lo consiguió y acabó recluido, abandonado de la sociedad y de todo lo que un día había sido. De personalidad huraña, arisca y sobreviviendo con lo que podía, continuó con su vida, transformándose cada veintiocho días y adorando a la luna como no lo había hecho en su forma humana. 

Muchos años después, décadas más tarde, dos hermanos encontraron al Viejo Lobo. La ubicación en la que fue hallado no figura en los mapas, aunque se cree que está al norte de Irlanda. Eran dos investigadores de la naturaleza cuando encontraron a la criatura transformada, una que nunca antes habían visto y de la que no existían registros. Entraron hasta su guarida y, sin poder hacer nada por sus vidas, fueron mordidos tras un combate violento, visceral y en el que habían perdido desde el principio. 

Sobrevivieron a la batalla. Sorprendentemente, se convirtieron en herederos de la maldición, un hecho que averiguaron en la siguiente luna llena, cuando el Viejo Lobo había desaparecido de sus vidas tras verse incapaz de matarles y sabiendo en qué les había convertido. Ellos mantuvieron su obsesión por saber qué era la criatura, algo que no tardaron en averiguar cuando ellos mismos sufrieron su primera transformación. Dolorosa y extraña, como declararon, pero también con una conexión especial entre ellos y con el que les había convertido. No era un poder de telepatía o similar, era una esencia que había en su interior.

A este sentimiento y a esta naturaleza se le llamó “espíritu de lobo”, que muchas veces puede asimilarse con el alma animal. Se cree que nace de la necesidad del Viejo Lobo de tener compañía después de una vida resignada a la soledad, otros piensan que fue una consideración de la mujer que le transformó. Muchos otros han aventurado si él mismo se convirtió en la maldición, perviviendo en generaciones de hombres lobo como el gran mago que un día fue y nunca dejó de ser, doblegando su naturaleza para extenderla por el mundo. 

Esta es una leyenda a la que se adscriben muchas de las historias licántropas. Dicen que todo lo que les aleja del mundo racional les une entre ellos, reforzando un vínculo místico porque todos son un pedacito del Viejo Lobo que llevan en su interior. Es por eso que todos escuchan y responden el aullido de sus hermanos lobos, buscando una unidad y una familia que el Viejo Lobo siempre deseó. Es la manera de luchar de los licántropos, uniéndose cuando el mundo les rechaza por su condición, uniéndose para nunca estar solos. 

Naturaleza y transformación Editar

La licantropía se desarrolla por contagio. Es necesario que otro licántropo te muerda para convertirte, mutando progresivamente hasta transformarse durante las noches de la luna llena del mes siguiente. La luna llena y sus transformaciones duran tres días, durante los cuales al salir la luna se transforma y al ponerse regresan al cuerpo humano y a la conciencia racional. 

Es una metamorfosis dolorosa y compleja, dado que se abandona el cuerpo humano y cambia completamente al de un lobo, rompiendo huesos y reorganizando órganos, creciendo pelaje y aprendiendo a comportarse como un animal. Muchos de los licántropos han afirmado ser incapaces de ser productivos los días de transformación, por lo que en muchos casos necesitan condiciones laborales especiales. El dolor de tener dos cuerpos en apenas tres días es incómodo, doloroso, pero también una comunión de las almas que poseen.

En su forma animal, son excelentes cazadores, fuertes y rápidos. Es muy difícil luchar con un hombre lobo transformado y salir ileso, ya que sus garras provocan heridas malditas, su velocidad adquiere niveles sobrenaturales y sus capacidades físicas se multiplican. No les afecta la plata, como muchas leyendas dicen, y a ellos debe enfrentarse con la magia común, aunque son terriblemente difíciles de enfrentar.

Al contrario de lo que se ha dicho en muchas ocasiones, la conciencia humana permanece en el cuerpo durante la transformación, quedando aletargada por la parte animal. Es por eso que en alguna ocasión se ha considerado que mutaba el alma de un cuerpo a otro, aunque en realidad se trata de una misma persona, igual que si habláramos de un animago. Es el cuerpo el que cambia, manteniendo la cordura humana y el raciocinio, aunque dejándose llevar por la naturaleza animal y sus impulsos. Es muy difícil controlar ese lado bajo la luna llena, aunque no imposible gracias a la poción Matalobos.

La poción Matalobos es uno de los brebajes más complicados en su preparación, una fórmula innovadora que permite transformaciones menos dolorosas y un control casi absoluto durante la transformación. En ninguno de los casos es una cura para la maldición, sino que se trata de una solución para hacerla más llevadera y facilitar la toma de decisiones en ese estado, manteniendo el raciocinio humano sobre el cuerpo animal. Es una de las pociones más difíciles de realizar por su alto componente venenoso en acónito, además de requerir más de un ciclo lunar de preparación. Para que sus efectos sean correctos debe tomarse desde una semana antes de la transformación. 

Los Hombres Lobo en la sociedad Editar

Según los últimos censos demográficos, en Reino Unido habría alrededor de quinientos hombres lobo, de los cuales casi cuatrocientos estarían registrados por el Ministerio de Magia. 

Se organizan, en su mayoría, en torno a manadas. Las más conocidas son: 

  • La Reserva: la más numerosa y política de las manadas. Cuenta con alrededor de 250 miembros. Se asientan en La Reserva, una Marca Cedida por el Ministerio de Magia.
  • Los Guardianes: la facción más aliada al Ministerio de Magia. Supera la treintena de miembros. Se asientan en las Northern Downs, en Escocia.
  • La Manada de Fenris: una de las facciones terroristas, tiene alrededor de cuarenta miembros. Se asientan en Marston Vale, cerca de Londres.
  • Los Garras Rojas: la manada terrorista por excelencia, supremacistas de sangre y con ideales puristas sobre la licantropía. Alcanza la treintena de miembros. Se asientan en el Lago Lomond, en Escocia.
  • Manada de Fianna: fueron unos hombres lobo muggles. Sólo quedan dos o tres miembros.

Las manadas surgieron por el descontento de los licántropos a la sociedad, por la necesidad de separarse de un mundo que les odiaba y les temía. Durante años habían sido utilizados como bestias, objetivos del racismo purista y mago, quedando relegados a una posición secundaria en el escalafón social. Los problemas a los que tenían que hacer frente, como conseguir un trabajo, eran habituales, también la atención sanitaria o, siquiera, ser bien recibidos.

El principal impulsor de los licántropos fue Fenrir Greyback, aliado de Lord Voldemort desde la I Guerra Mágica. Fue él quien proveía al líder de los mortífagos de víctimas, asegurándose dejar cadáveres propios por el camino. Convirtió a no pocos niños durante esta época, pero también muchos otros murieron por su violencia e incapacidad para el control. Su ansiedad y ferocidad era tal que muchos aseguraban que su lado lobo había tomado el control e incluso se reflejaba en sus facciones. 

Durante la II Guerra Mágica, Fenrir Greyback dirigió a los licántropos a favor del Señor Tenebroso una vez más. Nunca fue considerado un mortífago por la mancha de la maldición en su sangre, quedando relegado a líder de los carroñeros y quedándose con las sobras de los mortífagos. A él se le encargaban las misiones de limpieza de sangre, como la caza de los hijos de muggles o de los squibs. Realizaron tareas muy importantes para el gobierno y la dictadura de Lord Voldemort pero no recibieron el merecido reconocimiento. 

Cuatro años después de la Batalla de Hogwarts, en 2002, Fenrir Greyback formó la primera manada. Llevaba su nombre: la Manada de los Fenris. Habían pasado unos años en calma que terminaron por llevar a una lucha a favor de la mejora de posición para los licántropos, una política agresiva y terrorista hacia todo aquel que no opinase como ellos. Sin embargo no fue hasta 2017 cuando iniciaron una campaña real contra la sociedad, procurando atentados contra los magis (término que utilizan para referirse a los magos no licántropos). 

Sin embargo, a pesar de ser los protagonistas de muchos conflictos con el Ministerio de Magia, los licántropos no viven su mejor época. Se van dividiendo en diferentes manadas, con opiniones completamente diferentes. Así surgen los Garras Rojas, la variante más combativa y agresiva, los Guardianes, los más pacíficos y dialogantes, la Reserva, la más política y los Fenris, que mantienen su violencia pero sin hacer distinción por sangre. Su pensamiento es completamente opuesto en muchos casos y de ahí surgen muchas de las tensiones entre ellos, escindiéndose como raza para dar mayor protagonismo a sus ideales.

Hogwarts es atacado por los licántropos en abril de 2020. La Manada Fianna hace su aparición, siendo unos muggles transformados y al servicio de Danek K. Gabried. Matan a decenas de alumnos y crean una pantalla de humo para lo que realmente se lleva a cabo en el castillo. Una vez más, los licántropos son utilizados por un mago que se cree superior a ellos y, de nuevo, son la excusa para acrecentar el racismo.

William Longshank, Ministro de Magia, inicia una guerra abierta contra los hombres lobo. Impone medidas como la marca obligatoria e indeleble de los licántropos, con una W brillante que quede bien visible. Incendia el ambiente favoreciéndose de las pérdidas de alumnos y del odio de sus padres. Pero sus enemigos se alían contra él, los Garras Rojas y sus políticos opuestos le procuran un regalo del que nunca podrá deshacerse: la licantropía. Odiándose a sí mismo, en 2021 se inmola delante de cientos de alumnos en el discurso conmemorativo de la tragedia del año anterior. 

Al mismo tiempo que sucede esto, un niño es secuestrado en La Reserva. Así se da inicio a la conocida como la guerra de La Reserva, posicionando a las manadas licántropas enfrentadas entre sí y con el Ministerio de Magia. El Ministro de Magia en funciones, Lord Viktor Worthington, impone un asedio al territorio licántropo esperando que no se de cobijo a los terroristas de las manadas Garras Rojas y de Fenris, un hecho con el que los Guardianes están de acuerdo y muestran su apoyo al gobierno y la Reserva se muestra en contra. Finalmente se llega a un acuerdo entre el Ministro de Magia y Paul Brent, líder de los Guardianes.

Es este Tratado de La Reserva, como se le conoce, lo que lleva a la escisión entre La Reserva y los Guardianes, que hasta entonces vivían en paz en la Marca de Defensa Cedida

En los últimos años, la posición licántropa es variable. Los Guardianes se conforman con vivir en paz y tener un trato bueno con el Ministerio de Magia, por lo que reciben cuidados y ayudas, así como Poción Matalobos. La Reserva reclama la independencia del Reino Unido, exigiendo autogobernarse. Los Fenris se mantienen ocultos en Marston Vale después de que se les acusara del asesinato de Ginevra Bouvier, alcaldesa pro igualdad de Hogsmeade. Los Garras Rojas mantienen su actividad terrorista y una alianza con los mortífagos, buscando la pureza de sangre. Y la manada de Fianna se mantiene casi extinta, con menos de cinco miembros entre sus filas. 

Licántropos destacados Editar